Sólo quiero compartir el cuento escrito por mi hija (10 años) para 3º Concurso Nacional de Cuentos. (Aku hanya ingin berkongsi cerita yang telah ditulis oleh anakku (10 tahun) untuk Pertandingan Menulis Cerita Peringkat Kebangsaan Kali Ketiga).

Hace mucho tiempo, en un pueblo vivió un chico que nunca se sentía alegre. Estaba triste todas las horas por nada aunque sus padres y sus hermanos estaban alrededor de él. Nunca rió ni sonrió en su vida aunque tenía muchos amigos y siempre intentaban a hacerle alegre por contar cuentos y chistes o cantar canciones. Todos los días estaba en la ventana con tristeza pensando; ¿Dónde está la alegría? ¿Dónde está escondida? ¿Por qué nunca me siento alegre?

Como no podría quedarse triste más, decidió buscar la alegría. Una noche, cuando toda su familia estaba durmiendo, se fue de casa y nadie de su familia se dio cuenta. Llevó con él una maletita con un poquito de comida y una foto de su familia. Dejó un apunte en la mesa, diciendo; “mamá, papá y todos, lo siento muchísimo, tengo que irme muy lejos para buscar alegría. Nunca me siento alegre y no puedo quedarme con eso nada más. Volveré a casa un día después de encontrar la alegría. Adiós.´´ Cuando lo leyó su mamá al día siguiente, se sentía muy triste y sorprendida. Su papá y toda su familia también estaban preocupados de que lo encontraran los malos y lo mataran. Pero era bastante tarde y no podrían hacer nada para pararlo.

El chico andaba por el río y después de unos días paró para descansar en una orilla. Miró hacia el agua y vio a una familia de peces; una madre, un padre y tres niños nadando con felicidad. Lo vio con interés y pensaba; “¿Por qué los peces son tan alegres? Pues, sería mejor si yo fuera un pez, podría nadar y vivir en el agua con alegría.´´ Cerró sus ojos y rezó; “Oh Dios, por favor, cámbieme por un pez, quiero ser un pez, para que sea alegre.´´ De repente, oyó un ruido, abrió sus ojos y vio dos hombres y rieron con alegría. En una mano de uno de ellos observó que había una caña y por otro lado había algunos peces. Miró hacia el agua y encontró que los peces ya estaban perdidos. Volvió a sentirse triste y dijo; “Oh Dios, por favor, no puedo ser pez porque no quiero que me cojan los pescadores. Así, siguió andando para buscar la alegría.´´

Después de andar por unos días, llegó a una colina. Se sentó para descansar bajo la sombra de un árbol al pie de la colina. Estaba a punto de dormirse cuando oyó unos sonidos desde el árbol. Eran los sonidos de los pájaros. Observó que la madre y el padre pájaro estaban dando de comer a sus niños. Cuando se acabó la comida los padres volaban y volvían con más comida en su boca. Parecían muy alegres y felices. El chico pensaba que era mejor si fuera un pájaro porque el pájaro podría volar con libertad en el cielo y así podría sentirse feliz y vivir con alegría. Al abrir su boca para pedir a Dios que lo cambie a un pájaro, de repente se oyeron varios disparos y vio que la madre del pájaro cayó al suelo con mucha sangre. También oyó las voces de los niños del pájaro llorando por la muerte de su madre. Se sentía muy triste al ver aquel evento y dijo; “Oh no, no voy a ser un pájaro porque tengo miedo de que me maten los cazadores´´.

Siguió andando y luego llegó a una montaña. Allí encontró una cueva y decidió descansar en ella. Se tumbó en el suelo de la cueva y pensaba; “ya he salido de casa por muchos días y ya he visto muchas cosas, pero todavía no he encontrado la alegría, todavía no me siento feliz. ¿Por qué?´´. Como había andado mucho, se sintió muy cansado y se durmió. Tuvo un sueño bastante extraño. Había un hombre mayor que tenía barba blanca y larga y se acercó despacio. Le dijo el hombre; “hijo, no hace falta irse de casa tan lejos para buscar la alegría. La real alegría está en tu corazón. Lo que hace falta es abrir tu corazón y aceptar la vida como te depara el destino. Así, puedes encontrar la alegría y vivir con alegría para siempre. Me gustaría aconsejarte que vuelvas con tu familia y la aprecies.´´.

El hombre de su sueño se perdió de repente sin dar tiempo al chico a contestarle. Se despertó al despedirse el hombre. Pensaba muchas veces lo que dijo el hombre. Ahora ya sabía la respuesta del lugar donde la alegría estaba escondida. Era su propio corazón. Entonces, se levantó y anduvo con rapidez a su pueblo que lo dejó muchos días. Al llegar a su casa corrió a sus padres y a sus hermanos y los abrazó fuertemente. “Oye, mamá, papá ya he encontrado la alegría, no voy a irme nunca más de casa para buscarla, está aquí, en mi corazón, en esta casa, dentro de nuestra familia.´´. A continuación, le dijo a su familia; “nos sentimos alegres cuando aceptamos lo que el destino nos depara, es decir cuando respetamos, amamos y queremos a nuestra propia familia´´. Toda la familia se abrazó con mucha alegría y desde aquel momento el chico vivió con su familia con alegría hasta que la muerta.   

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